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Catequesis de la Semana de la Caridad 2015

CATEQUESIS DE LA SEMANA DE LA CARIDAD 2015 /CLICK PARA DESCARGAR EN PDF

 

Introducción

 

En nombre de Jesús el Hijo de Dios, ofrecemos esta Catequesis como una lectura Orante de la Palabra de Dios, para que sea la voz de Dios, nuestro Buen Padre, la que se dirija a usted. Nosotros seremos instrumento de ayuda en este encuentro personal con Dios.

 

El lema de la semana de la Caridad de Cáritas de Nicaragua es: “Hacia una atención integral de la mujer ¡todos y todas vamos a colaborar! La razón de este lema es porque desde Cáritas queremos invitar a todas las personas de buena voluntad a reflexionar en torno a la mujer: su dignidad, su importancia en la vida personal, social y eclesial y colaboremos todos para darles el trato que se merece.

 

I parte: Leamos con fe el texto. (¿Qué nos dice el texto?)

 

En este momento sólo vamos a leer el texto. Vamos a “oír” la palabra tal cual, vamos a conocer su contexto e intentar hacer nuestra las intenciones del escritor. Hay que leerla con calma y sosiego.

 

-        Génesis 1,26-28 y Génesis 2, 7.18.21-23.

 

 

Estos dos textos bíblicos, que hablan de la creación del hombre, hay que entenderlos dentro de un gran contexto: dos Grandes relatos de toda la creación (Gen. 1-2,4a y Gen. 2, 4b-25). Estos dos pasajes describen el mismo hecho: JHWH Dios ha creado TODO. No hay contradicción. Lo que los diferencia son los dos recursos literarios con los que se describe el mismo hecho. El primer texto pertenece al género literario llamado “tradición sacerdotal”, es por eso que la Creación se encuentra dentro de un esquema celebrativo (litúrgia) de la semana y acentúa la trascendencia de DIOS  que Crea con una sola Palabra, también acentúa la bondad y hermosura de todo lo creado; el segundo texto pertenece a género literario llamado “tradición yahvista” donde se esfuerza en presentar al Dios Creador cercano e interviniendo de manera directa, o sea, nos presenta al Creador como un alfarero.

La lectura de Gen. 1,26-28 y Gen. 2, 7.18.21-23 pasan de lo general: Dios creo al ser humano (Gen.1,27) a una reflexión específica: Dios creo al varón y la mujer (Gen. 2,7.18.21-23).

 

  1. 1.Primer relato: Gen. 1,26-28.

Dios aparece creando al hombre. Pero… ¿qué tipo de hombre es ese? ¿Cómo podemos entender el texto?

 

  1. a.Como dijimos uno instantes atrás, este primer relato de la creación del hombre tenemos que entenderlo dentro del conjunto de la creación. En esta el hombre ocupa un lugar destacado, culminando toda la obra creadora, por eso en el verso 31 se dice: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien”. En el versoal ser humano se le encomienda someter y dominar la creación porque toda ella está a su servicio. Es por eso que lo primero que debemos entender es que el hombre es la obra por excelencia de la Creación de Dios. Eso es lo que nos está diciendo el autor.
  2. b.Dios crea al ser humano. Primer nota de atención: al autor parece no preocuparse de la sexualidad del hombre, sino de su existir; es por eso que Dios aparece creando a un ser vivo llamado “hombre”. Segunda nota de atención: lo recurrente del verbo “Crear”. En la Biblia este verbo sólo se le reserva a Dios. Dios aparece creando la tierra, el cielo, los océanos, etc. Pero solamente es en el verso 27 que tres veces aparece enfatizando su última obra (Creó, pue, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó”).

Tercer nota de atención: lo singular del hombre es que es hecho a “imagen y semejanza de Dios”. Ningún otro ser tiene este atributo. El hombre es un ser personal que puede entrar en relación y diálogo con su Creador. Y esta es la peculiaridad y grandeza de este ser vivo: imagen y semejanza a su Creador. El autor enfatiza este hecho cantando de la siguiente manera:“Creó, pues Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó…” (v.27a). Pero… ¿qué significa esto?

Textualmente se refiere a que el hombre viene a ser en cierta manera como una "estatua", una "pintura o representación" visible del Dios invisible. El término "semejanza" (demut) expresa ese "algo divino" que hay en los hombres. Toda la creación nos habla de Dios. De alguna manera podemos ver a Dios a través de sus efectos en las criaturas, si bien siendo totalmente distinto de ellas. Las cosas creadas representan a Dios, aunque de un modo tan imperfecto, tan lejano, que sólo reflejan la grandeza de Dios. La creación del hombre, en cambio, explica algo más, manifiesta mejor quién es Dios; además del poder y grandeza encontramos también la sabiduría y la bondad --y otros atributos-- reflejadas de modo mucho más perfecto en la creación del hombre.Así, la expresión "a imagen de Dios" nos traduce mejor la "espiritualidad" del ser humano, que rebasa el plano de la mera animalidad. Y la "semejanza" viene a ser como un contrapunto a un posible antropomorfismo exagerado en la noción de Dios, al que se podría llegar con sólo la palabra "imagen”.

  1. c.En la segunda parte el verso 27 viene lo interesante. Dice el texto: “...macho (varón) y hembra (mujer) los creó” (v.27b). ¿Ven aquí el planteamiento del autor? ¿A quién creó Dios primero? A los dos. Los dos tiene la misma dignidad porque son creados a imagen y semejanza de Dios.

 

 

  1. 2.Segundo relato: Génesis 2, 7.18.21-23

 

Este segundo relato conserva, en su lenguaje y estilo, todas las características de “la tradición yahvista”. Se trata de un lenguaje muy antiguo o anticuadode hablar y  expresar un contenido más profundo que era propio del lengua semita de la época. Añadamos que el segundo relato de la creación del hombre conserva, hasta cierto punto, una forma de diálogo entre el hombre y Dios-Creador, y esto se manifiesta sobre todo en esa etapa en la que el hombre (adam) es creado definitivamente como varón y mujer (is-issah).

 

  1. a.Verso 7: YHWV Dios parece como alfarero. En el relato anterior Dios hacía todas las cosas por su palabra. La imagen que aquí nos brinda el autor es otra: Dios aparece tomando “polvo del suelo”. El hombrees hecho de barro, de polvo del suelo, lo que subraya su condición corporal, material, su condición caduca y mortal. Pero a la vez Dios «insufló en sus narices aliento de vida»: con ello nos da a entender que, si Dios le infunde su propio aliento, en el hombre hay algo «divino»; eso explica que el hombre esté hecho para Dios, que tienda a Dios, y que viva en relación de total dependencia respecto de Él.

 

  1. b.Verso 18: La imagen que nos viene de este verso es un hombre “triste”, insatisfecho, en definitiva Solo. Es en esta soledad profunda del hombre es que Dios decide “hacerle una ayuda adecuada” semejante a él.

 

  1. c.Verso 21-22: Dios hace que el hombre no se aflija por esa soledad y tristeza inmensa.Dios hace que el hombre descanse y se duerma arrancando de él una costilla de la cual formó unaLa fuerza de este leguaje, lleno de imágenes, radica en el hecho de que ambos seres son de la misma naturaleza humana (carne), misma condición y dignidad (imagen de Dios). Es curioso que Dios aparece, después de crea a la mujer, presentado ante el hombre a la mujer. Se la lleva y en ese instante el hombre se reconoce a sí mismo.

 

  1. d.Versos 23: Lo primero a resaltar en este verso es el estado de ánimo del hombre: Alegré. Al verla el hombre se llenó de alegría, se sintió completo. Anteriormente se sentía sólo y triste. Ahora está Feliz y lo expresa de esta forma: “Esta SÍ que es uso de mis hueso y carne de mi carne”. O sea, ella es igual a mí. En ella me complemento. Con ella soy hombre y me descubro a mí mismo.

Podemos resumir estos versos así:

-        Los dos sexos provienen de Dios, que modela el barro para formar al hombre y «trabaja» la costilla para formar la mujer; también esta es fruto de una intervención directa y personal del Creador.

-        Igualdad entre hombre y mujer (varón-varona; hombre-hembra): los dos están hechos de la misma «materia». («hueso de mis huesos y carne de mi carne»).

-        Llamados a ser una sola carne: el grito de júbilo de Adán indica que por fin ha encontrado una ayuda adecuada, esponsal. La palabra «carne» indica en la Biblia la persona entera bajo el aspecto corporal; y «ser una sola carne» significa ser una sola persona, un solo ser, e incluye la unión de mente y corazón, de voluntades y sentimientos en un proyecto de vida común; la unión de los cuerpos tiene sentido y valor como signo y expresión de esta unión más profunda e interior.

 

II parte: Meditamos/Reflexionamos con fe el texto.

¿Qué me dice Dios a mí en este texto?)

 

  1. 1.Varóny Mujer

Objetivo: Reflexionar sobre el papel que estamos desempeñando como colaboradores de la creación desde nuestra propia naturaleza para la promoción de relaciones que dignifiquen a todas las personas.

 

El varón y la mujer, tienen igual dignidad, igual valor, y ambos poseen un cuerpo humano y están llamados al mismo fin, han sido creados por y para el amor. Sin embargo, son distintos en su masculinidad y su feminidad. Su forma de razonar, su cerebro, son profundamente diferentes, y esto ha sido mostrado por diversos neurólogos.

 

Lo masculino y lo femenino se potencian uno al otro y posibilitan la fecundidad en lo biológico, en lo cultural, en lo artístico, profesional, político y en lo social. Eso es complementariedad. "Hombre y mujer, tienden hacia un mismo fin, porque ambos fueron creados como personas y por lo tanto, como criaturas iguales comparten una misma estructura, tienen un mismo orden y sentido escondido en el misterio de su dignidad personal"[1]

Todo ser humano tiene cuerpo, pero cada uno tiene una particularidad que lo distingue de los demás, el cuerpo encarna el espíritu, le permite ser persona humana y le permite comunicarse con sus semejantes, y la máxima expresión de esa comunicación se da en la unión del varón y la mujer, que poseyendo la misma naturaleza, tienen diversas formas corpóreas que se complementan.


La feminidad y la masculinidad no se agotan en el plano físico, o en la función generativa, sino que atañen a la integridad de la persona humana: cognoscitiva, inteligencia, lenguaje, habilidades y destrezas afectivas, valores, sentimientos y emotividad psicomotora, comunicación corporal, desenvolvimiento y desplazamiento del cuerpo. Por eso, la mujer es femenina en todas sus actividades, como madre, como esposa, como trabajadora, como educadora; así como el varón, es masculino en todas las suyas.Sin embargo es importante mencionar que ambos mundos se distorsionan en la práctica de la vida cotidiana porque vivimos en mundo donde se impone la cultura del individualismo y del descarte, matando y haciendo cada vez más incomprensible el carácter de filiación de todo ser humano como punto de partida de la propia existencia. Con ello también se elimina la sensibilidad y el sentirnos hermanos, hermanas, creación de Dios Padre.

Reflexionemos.

 

  1. 1.¿Cuál es la esencia a considerar para vivir la igualdad como creación de Dios?

 

  1. 2.¿Cómo podrías promover una cultura de respeto de valoración y estimación en todas las relaciones interpersonales?
  2. 2.Reciprocidad en la equivalenciala diferencia.
 

Objetivo: Comprender el efecto de la complementariedad en el desarrollo humano de la persona, por medio de la vida misma que llevamos las personas para con ello restaurar el tejido social dañado por la cultura relativista.

En una breve conversación, un hombre le hace a una mujer la siguiente pregunta:


-¿si tú y yo somos complementarios en la vida ¿Cómo te gustaría que fuera esa complementación?

Ella se queda un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó:

 

-¿En verdad quieres saber?

El respondió:      -"Si, quiero"

Ella empezó a decir:       -Siendo mujer de esta época, estoy en una posición de pedirle lo que yo no podría hacer sola.  Yo me encargo sola de mi casa sin la ayuda de nadie, porque soy, afanosa, económicamente independiente y responsable de mi administración financiera.Por lo que preguntaría:

 

¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?

El hombre se le quedó viendo. Claramente pensó que ella se estaba refiriendo a más dinero.

Ella sabiendo lo que él estaba pensando, dijo:

-No me estoy refiriendo al dineroYo necesito algo más..... Yo necesito a alguien que me acompañe en la luche por la perfección en todos los aspectos de la vida integral de la familia.

 

Él cruzó los brazos, se recargó sobre la silla y mirándola le pidióque le explicara.

Ella comenzó a hablar:

-Yo busco a alguien que luche por la perfección mental porque necesito con quién conversar siempre, no necesito a alguien mentalmente simple.

-Yo estoy buscando a alguien que luche por la perfección espiritual,
porque necesito con quien compartir mi Fe y enseñar a los hijos el camino de JESÚS.

-Yo necesito ayuda en la luche por la perfección financiera, adquiriendo lo necesario para vivir, para formar a la familia en el tema de la austeridad.

-Yo necesito a un hombre que tenga la libertad para salir a volar y regresar responsablemente a su nido, conservando la fidelidad de la vida sacramentada porque enriqueciéndose a sí mismo tendrá algo maravilloso que regalarme cada día.

-Yo necesito a alguien suficientemente sensible para que comprenda mis dolencias de mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y estrecharme siempre entre sus brazos.

-Yo estoy buscando a alguien que respete, valore, admiré lo que Dios ha creado en él y en mí.

 

Él se veía muy confundido y con muchas interrogantes. Entonces dijo: -estas pidiendo demasiado.

Ella le contesto: -lástima que aún no conozcas el valor de lo que Dios ha Creado ni te esfuerces por comprenderlo.

 

Reflexionemos.

 

  1. 1.A la luz de todo lo que hemos reflexionado con la Palabra de Dios y las dos reflexiones anteriores: ¿Cómo vives la complementariedad en el seno de tu familia?

 

  1. 2.¿Cuáles son los aspectos que aún deben ser mejorados?

 

  1. 3.La Dignidad de la Mujer y su Vocación (cf. Carta apostólica, MulierisDignitatem del sumo pontíSan Juan Pablo II)

Objetivo: Interiorizar la connotación femenina en el desarrollo de la vida por medio del magisterio de la iglesia para asumir acciones que conlleven a la fraternidad, al servicio y la caridad.

 

La dignidad de la mujer y su vocación, objeto constante de la reflexión humana y cristiana, ha  asumido en estos últimos años una importancia muy particular. Esto lo demuestran, entre otras cosas, las intervenciones del Magisterio de la Iglesia, reflejadas en varios documentos del Concilio Vaticano II, que en el Mensaje final afirma: «Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga»

 

En la maternidad de la mujer, unida a la paternidad del hombre, se refleja el eterno misterio del engendrar que existe en Dios mismo, uno y trino (cf. Ef. 3, 14-15). El humano engendrar es común al hombre y a la mujer. Y si la mujer, guiada por el amor hacia su marido, dice: «te he dado un hijo», sus palabras significan al mismo tiempo: «este es nuestro hijo». Sin embargo, aunque los dos sean padres de su niño, la maternidad de la mujer constituye una «parte» especial de este ser padres en común, así como la parte más cualificada. Aunque el hecho de ser padres pertenece a los dos, es una realidad más profunda en la mujer, especialmente en el período prenatal. La mujer es «la que paga» directamente por este común engendrar, que absorbe literalmente las energías de su cuerpo y de su alma. Por consiguiente, es necesario que el hombre sea plenamente consciente de que en este ser padres en común, él contrae una deuda especial con la mujer. Ningún programa de «igualdad de derechos» del hombre y de la mujer es válido si no se tiene en cuenta esto de un modo totalmente esencial.

 

La dignidad de la mujer se relaciona íntimamente con el amor que recibe por su femineidad y también con el amor que, a su vez, ella da. Así se confirma la verdad sobre la persona y sobre el amor. Sobre la verdad de la persona se debe recurrir una vez más al Concilio Vaticano II: «El hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás». Esto se refiere a todo hombre, como persona creada a imagen de Dios, ya sea hombre o mujer. La afirmación de naturaleza ontológica contenida aquí indica también la dimensión ética de la vocación de la persona. La mujer no puede encontrarse a sí misma si no es dando amor a los demás.

 

La mujer es fuerte por la conciencia de esta entrega, es fuerte por el hecho de que Dios «le confía el hombre», siempre y en cualquier caso, incluso en las condiciones de discriminación social en la que pueda encontrarse. Esta conciencia y esta vocación fundamental hablan a la mujer de la dignidad que recibe de parte de Dios mismo, y todo ello la hace «fuerte» y la reafirma en su vocación.

 

Reflexionemos:

 

  1. 1.¿Qué acciones te propones asumir para construir una cultura incluyente, responsable de la vida y sensible a las vulnerabilidades de cada quién?

 

  1. 2.¿En el seno de la familia como se potencian esos dones y virtudes propios de la mujer en el resto de los miembros como una preparación para servir?

 

 

 

 

 

  1. 4.Formadoras y Constructoras de la Civilización del amor.

Objetivo: Replantear nuestras actitudes humanas por medio de una mirada a la realidad, para motivar un cambio social que se fundamente en el AMOR y conlleve al respecto y cuidado de toda la creación.

 

Un aspecto importante de reflexión ha sido la particular dignidad, vocación y misión de las mujeres en el plan de Dios.

 

Desde las primeras páginas de la Biblia, vemos cómo hombre y mujer, creados a imagen de Dios, están llamados a completarse el uno con el otro como administradores de los dones de Dios y como sus colaboradores en comunicar el don de la vida, tanto física como la espiritual.

Desafortunadamente, esta dignidad y misión donadas por Dios a las mujeres no siempre han sido suficientemente comprendidas y estimadas.

 

La Iglesia, y la sociedad en su conjunto, han llegado a darse cuenta de la urgencia con la que necesitamos eso que el Papa Juan Pablo II, llamaba "el carisma profético" de las mujeres (cf. Mulierisdignitatem, 29) como portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz, comunicadoras de calor y humanidad a un mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con fríos criterios de explotación y provecho.

 

En nuestra realidad de vida la formación comienza con el ejercicio de mamá maestra que enseña con delicadeza los primeros pasos, las primeras palabras, acompaña y hace presencia en la escuela, enseña lo básico de la iniciación cristiana, es la que muestra más preocupación por esta iniciación desde el bautismo. Prepara e influye fuertemente en la personalidad del ser, por cuidar rigurosamente la presentación y ética de dicha personalidad fundamentada en valores morales y espirituales. Con su trabajo incansable siempre lleva la delantera, su vida es más que una escuela de aprendizaje.

 

En el Nuevo Testamentos son las mujeres que al amanecer del primer día de la semana, se encontraron con el anuncio de la VIDA, fueron las primeras en saber que el Amor es más fuerte que la muerte, el Amor vive para siempre. Con sus testimonios nos expresan que:

  • Siempre es Pascua para quien vive en fe y en amor.
  • Siempre es Pascua para quien sabe que en Cristo Jesús la muerte ha sido vencida.
  • Siempre resucita quien vive en Cristo y hace presente el amor.
  • Siempre podemos decir ante el dolor, ante la muerte, ante las desgracias que: "Cristo ha resucitado". La resurrección cambia nuestra suerte, como cambió el destino de las mujeres.
  • Ellas fueron las primeras en dar testimonio de que Cristo había resucitado; llevaron a todos la gran noticia de la resurrección.
  • Déjate evangelizar y anuncia, con tu vida, que Cristo vive.
  • Él nos ha dado la luz de la fe y la antorcha de la esperanza.
  • Él nos ha anunciado la paz y nos fortalece en las adversidades.
  • Él ha derramado sobre nosotros el Espíritu Santo, que es el don inefable de nueva vida que nace de la Pascua del Señor.

 

Reflexionemos.

 

  1. 1.¿Qué actitudes y formas de pensar podemos cambiar en el seno de la familia, en el trabajo, en la escuela y en cualquier ambiente social, para que la civilización del amor tome fuerza?

 

  1. 2.El desarrollo humano se ha mostrado como la obtención de capacidades y recursos, no importando el cómo. Desde tu personalidad y naturaleza ¿Qué desarrollo humano quieres promover?

 

III parte: Oramos  con fe.

¿Qué le quiero decir yo a Dios sobre el texto?

 

Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes;porque nos has creado a tu imagen y semejanza
en la condición de varón y mujer;para que, reconociéndonos diferentes,busquemos complementarnos:
el varón como apoyo de la mujery la mujer como apoyo del varón.

 

Gracias, Padre bueno, por la mujery su misión en la comunidad humana.

 

Te pedimos por la mujer que es hija:que sea acogida y amada por sus padres,tratada con ternura y delicadeza.

Te pedimos por la mujer que es hermana:que sea respetada y defendida por sus hermanos.

Te pedimos por la mujer que es esposa:que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo,compañero fiel en la vida conyugal;que ella se respete y se dé a respetar,para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos
que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana,participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.

Te pedimos por la mujer que es madre:que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad.Creada para la relación,sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo;con la dulzura y la fortaleza,
la serenidad y la valentía,la fe y la esperanzaque van forjando la persona, el ciudadano, el hijo de Dios.

Te pedimos por las mujeres buenas y generosasque han entregado su vida para realizar la nuestra.Te pedimos por las mujeres que se sienten solas,por las que no encuentran sentido a su vida;por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo;por las que han sido maltratadas y asesinadas Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros, varones o mujeres;que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente,para que en la relación, amable y positiva,colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.

 

 

 

IV parte: Actuar a la luz de la fe.

¿Qué hacer como resultado de la oración?

 

La oración debe movernos a actuar. Aquí algunas propuestas generales. Estas solo son para ayudarte, pero tú puedes hacer muchas otras cosas, según sea el caso.

 

1. Como Padres:

a. Ejemplo más que mil sermones: Podemos aprovechar las costumbres cotidianas -como saludar, comportarnos en la mesa, respetar las normas al conducir- para que mis hijos adquieran hábitos correctos y, poco a poco, tomen responsabilidades.

b. Comunicación: ¿Has probado a hacerle una pregunta que empiece con «Qué piensas tú sobre...»? Así le demostramos que nos interesa su opinión y él se sentirá querido y escuchado.

c. Límites y disciplina, sin amenazas: Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas. Es importante que nuestros hijos -y también nosotros- comprenda que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas conductas. Y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay zonas negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos.

d. Hay que reconocer nuestras equivocaciones: Tenemos derecho a equivocarnos y eso no significa que seamos malos padres. Lo importante es reconocer los errores y utilizarlos como fuente de aprendizaje.  Una frase sencilla como «perdona cariño”, refuerza su buen comportamiento y nos ayuda a sentirnos bien.

  1. 2.Como Esposo de la mujer:

a. Valorarlos puntos de vista de ella, incluso si no estás de acuerdo completamente con ellos. Reconoce que ella es un ser humano inteligente que tiene sus propias ideas y perspectivas.

b. Sé respetuoso con ella y con aquellos a los que ama. A una mujer le gusta cuando un hombre es un caballero. Abre la puerta por ella y hazle lindos cumplidos. Evita tratar de avergonzarla en público o disminuirla de alguna manera. También trata bien a sus amigos y familiares.

c. Muéstrale tu consideración en una variedad de maneras. El punto es dejarle saber que ella está en tu mente.

d. Sé comprometido con ella. A una mujer le gusta un hombre que es confiable y leal.

e. Pasa tiempo de calidad con ella. Esto no significa pedirle que se siente mientras tú ves deportes. Tampoco significa ignorarla por completo cuando los dos están en una cita. En lugar de esto, llévala a citas íntimas donde los dos realmente puedan conectarse.

f. Aprecia las cosas que hace por ti. Nunca debes asumir que alguien “debe” hacer algo por ti. Cuando ella haga algo bueno por ti, agradécele.

 

  1. 3.Como Hermano y amigo de la mujer:

a. Respétala, no la insultes ni la trates mal

b. Regálale cosas que en realidad tú quiere darle. Así sea pequeño o económico, lo amara porque tú se lo has dado.

c. Dile que la quieres, demuéstraselo.

d. Si necesitas su objetos personales, préstaselos y no los tomes antes que te de su aprobación.

 

  1. 4.Como hijo de la mujer:

a. Amarlas verbalmente: las madres necesitan escuchar eso. Ella quiere escucharlo, necesita escuchar que dices “te amo”. Las madres necesitan escuchar de sus hijos “mama, te amo” y no solo una vez, sino con frecuencia.

b. Amarlas físicamente: ¿Qué quiere decir con eso? Bueno, hay personas que no saben cómo amar. ¿Alguna vez a abrazado a alguien y pareciera que abrazaras la mesa de tu computadora, una roca solida? O sea, no hay nada emocional en ese abrazo, no es reciproco. Algunas personas son así y lo entiendo. Quizás digas “mi madre es una mujer dura”, bueno, de todas maneras hay que amarla y amarla físicamente. Las madres necesitan ser abrazadas.

c. Debemos amarlas con paciencia: Las madres no son “perfectas”. Dios no las creo para que fuesen perfectas. Debemos ser pacientes con ellas. A veces dirán cosas que necesariamente no apreciaremos, pero si reflexionamos un momento, ellas lo dicen porque quieren evitarte algún mal.

d. Amarlas con dedicación: Amarlas con dedicación e interesarnos por las cosas que ella tiene, por las cosas que ella no tiene, por saber a dónde va su bienestar, es decir, interesarnos porque se encuentren bien.



[1] cf. (Pedro Juan Viladrich, IusCanonicum)

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